domingo, 10 de marzo de 2013

Odisea Brasil...

Por la mañana del día 28 de febrero, siempre a bordo del Mischief, me desperté sabiendo que sería un día especial. Estaba previsto que al salir del barco vería tierra. Después de casi 16 días embarcada claro que éste sería un día muy muy especial y lleno de connotaciones.
Lo dicho! se veía tierra... y esa tierra era de alguna manera mía. Mi continente americano! Claro está que no era Argentina, pero era "lo de los vecinos" y ya me bastaba para sentir que me estaba acercando a casa.
Nunca había estado en Brasil, para ser sincera, nunca este tropical país había llamado mi atención más que por su planificada ciudad capital de los años '60... en fin, era una oportunidad.
Mucho antes del Mischief partir con destino Salvador de Bahía, yo planeaba bajar lentamente hacia Argentina recorriendo algunos puntos del vecino país, pero a medida que los días pasaban en alta mar, esta idea fue acotándose hasta reducirse a un mero trayecto estratégico para llegar a La Plata que constó de 4 días en puerto en Salvador, 3 días en Río de Janeiro y uno en Iguazú ya en tierras argentinas.
Los días en Salvador fueron raros, el ambiente en el barco estaba un poco raro. Habían habido un par de roces durante los últimos días de la travesía que habían dejado un sabor extraño a pesar de haber hablado todo y finalmente no veía la hora de irme.
Salvador de Bahía fue la capital del Brasil colonial y es la metrópoli con mayor población negra fuera de África, además de ser la ciudad más poblada de Brasil... con todo y estos datos, cuatro días fueron bastante.
El día antes de partir, llegaron Cristina y Gina con muy buena energía y renovaron el aire en el barco. Afortunadamente dejé el Mischief con una sonrisa, y mientras me alejaba por el pantalán ya sentía que estaba una vez más libre, haciendo camino al andar.
Treinta larguísimas horas en bus separaban Salvador de Río. Un tortuoso viaje con el aire acondicionado a 17°, sin comida y sin baño "a bordo" que obligaba paradas cada 4 horas que alargaban más y más el ya extenso viaje. Finalmente llegué a Rio. Ultra retrasado, el bus llegó a la terminal por la noche en una zona tétrica. Sentí miedo. Afortunadamente encontré a otra recién llegada: Bohee, una chica de Corea del Sur muy buena onda, con la que salimos bajo una fuerte lluvia en busca de un hostel en la zona de Copacabana.
Al otro día vino Thiago de CS a buscarme al hostel y pasé dos días en su casa, un chico muy tranquilo y buena onda. Me sentí en el deber de subir al Corcovado a pesar de su precio exagerado y con esto ya sentía que no tenía nada más que hacer en este país. Llegué a la conclusión de que lo mas impactante era la naturaleza y poco más. Chau!
Otra vez a la tenebrosa terminal pero esta vez de día. Me separaban 28 horas de Foz de Iguazú. Mi última misión era ver las cataratas!


Caipirinha!!!!!

Zona portuaria de Salvador donde hicimos los papeles de entrada al país...

Agua de coco

El ascensor frente al puerto para ir a la parte alta de la ciudad

Originales teléfonos públicos

Parte alta de la ciudad (la parte linda)

Instrumentoso musicales afro americanos

Barrio de colores

Foto misteriosa de una iglesia

Escaalera que une una calle con otra a diferentes alturas para dar acceso a la iglesia

Vistas hacia el mar desde la parte alta

Calle colorida

Salvador en el atardecer

Monumento a las tribus

Cristina, Gina y el adiós al Mischief

Desde el pantalán

Con Joy que me acompañó hasta la salida de la marina

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Río de Janeiro

Playa de Copacabana

Coco playero

Con Bohee en el hostel

El Corcobado

Pan de Azúcar y su teleférico

Playa del Pan de Azúcar

Vistas desde el Corcovado

Tuve que hacerlo... la típica foto del famoso cristo en Río de Janeiro

Vistas hacia el Pan de Azúcar

Increíblemente el gobierno brasilero permitió que el católico monumento sea inaugurado un 12 de octubre... aniversario del inicio de la matanza más grande conocida en nuestro castigado continente americano

Playa de Ipanema

Los morros en la ciudad son una presencia imponente!

Vendedor de bikinis en la playa de Ipanema

!!!







viernes, 1 de marzo de 2013

Cruce del Atlántico a vela!

 La propuesta tuvo lugar a finales del 2012 cuando estando aún en Sicilia recibo un mail de Cristina y Jordi, una pareja con una nena que yo ya conocía del mundo de los barcos, que me comentaban que estaban planeando cruzar el océano Atlántico en su velero de 12 metros desde Cabo Verde a Brasil, y necesitaban una mano en el cruce por la bebé y en general, a lo que concluían la redacción preguntándome si me apetecía ir con ellos. Yo por aquellos días estaba planeando un viaje a Asia también para febrero, lo que hizo que cambie de planes. Asia podía esperar.
Hacía ya tiempo que había querido hacer este viaje y nunca se había concretado... pero como ya estoy cansada de comprobar, las cosas sólo llegan cuando tienen que llegar. Y así fue que emprendí viaje hacia las islas de Cabo Verde.

Dejando atrás (momentáneamente) la bella isla italiana, y todo lo que me enamoró de ella, partí de Palermo a Milano, de Milano a Valencia, de Valencia a Barcelona, de Barcelona a Lisboa y de Lisboa finalmente a Praia, ciudad capital del archipiélago caboverdiano, para solo restar dos vuelos de cabotaje en pequeños aviones de hélices hasta llegar por fin a Mindelo, donde estaba el barco.
Me encontré con la noticia de que Cristina y la bebé no vendrían con nosotros en la travesía, con lo que  la tripulación total para el cruce se veía reducida a tres personas: Jordi el capitán y propietario del barco, Joy una mujer inglesa que necesitaba sumar a su curriculum las millas náuticas de la travesía y yo. Al ser tres en esta travesía la organización para las guardias sería la siguiente: 2 hs de guardia x 4 hs de descanso cada uno, con un total de dos guardias nocturnas y dos diurnas cada 24 hs por persona... un poco agotador los primeros días, pero una vez acostumbrada no se me hicieron tan duros los 15 días y medio de viaje... ja!

En toda esta aventura había aparecido un plus: iría de visita a Argentina antes de lo planeado... entonces fue ahí que nació la idea de la sorpresa!!! Me mordería la lengua, pero no le diría nada a nadie en Argentina y teniendo en cuenta las fechas, si todo iba bien, el barco llegaría a las costas de Brasil a primeros de marzo dándome la posibilidad de llegar a mi ciudad La Plata para el cumpleaños número 40 de mi hermana Cecilia!

En mi veloz paso por Barcelona vi a mis amigas Alejandra, Karla, Vika y Daniela que no sale en la foto.

Uno de los tantos vuelos....

Aeropuerto de Lisboa, una espera de 10 horas y la vela reparada de 30 kilos que yo tenía que llevar desde Barcelona al barco en Cabo Verde...

Estos eran los avioncitos que iban de isla en isla en Cabo Verde... miedo!

El Mischief en puerto

La familia y un invitado

Yo lavando mis primeros platos a bordo y de fondo Joy

Dos sorpresas en Cabo Verde: una que era época de carnaval, y otra que mi amigo Simón estaba con su barco y amigos en la misma isla y mismo puerto que nosotros, combinación perfecta para salir de fiesta  además de tomar birras y mojitos

Carnaval

Con todos en un bar de mojitos

Ponches caboverdianos... super dulces, super fuertes!

Haciendo la compra de lo fresco para la travesía

Calle de Mindelo...

Último día en puerto

Saludo a mi amigo Simón y su tripulación

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Lindos peinados

Bananas verdes que resistieron 10 días de travesía

...

En camino

Dejamos la isla

y la bandera de Cabo Verde dejó de flamear...

Cielito lindo

Yo de amanecer

Cielito lindo

Cielito lindo

Orejas de burro

Mate time!!!

Cielito lindo

Cielito lindo

Cielito lindo

Habíamos pasado una super lluvia cruzando el ecuador, y estaba yo en el timón como sucedió más de una vez... en estos casos no sacábamos muchas fotos... ésta es una excepción...

Cielito lindo

Tenemos compañía, un carguero después de días de no ver ningún barco

Visitante descansando... en una de mis guardias nocturnas descubro que teníamos un polizón a bordo! son pájaros que viven mar adentro y duermen posados sobre el agua, aunque no dicen que no a la oportunidad de secarse un poco las plumas y descansar cuando es posible a bordo de cualquier barco

Un dorado de unos 15kg que a pesar de toda su lucha no pudo escapar... 

Delfines!!!

Yo después de una merecida ducha en la popa del barco

Matando el tiempo... ya se veía tierra desde muy temprano en la mañana...

... pero faltaban más de 10 horas para tocarla

Ya casi estábamos ahí!

Salvador de Bahía

Mi continente estaba ahí... tan cerca!